Texto: Godo de Medeiros | Imagen WildPress: RRSS
Me niego a creer que en los próximos años no pueda haber en los Estados Unidos un grupo de políticos decentes que desde el Congreso y el Senado acabe de una buena vez con el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra el pueblo de Cuba hace más de seis décadas en franca violación al derecho internacional y a la propia dinámica de la producción y el comercio de bienes y servicios bajo las reglas del libre mercado de las que tanto se jactan los neoliberales.
Para quien carece de la menor idea sobre lo que significa el infame bloqueo estadounidense contra la población cubana, bastará con que se responda estas preguntas hipotéticas: ¿Qué haría si en su casa del condominio en donde usted ha nacido y crecido es sorprendido de repente por criminales que se apoderan de sus bienes, lo esclavizan, lo golpean e intentan violar a su madre, a su hermana o a su hija? ¿Los dejaría acometer o los enfrentaría con dignidad y coraje?
Supongamos que usted optó por enfrentarlos y logró poner a salvo su hogar y su familia. Sin embargo, meses después, un entrometido muy poderoso viene a vengar a los malhechores derrotados y le corta a usted y a su familia todas las fuentes materiales para su sobrevivencia. No conforme, ese vengador se apropia de sus recursos económicos y de sus fuentes de ingresos para que su familia no pueda disponer de ellos y encima prohíbe a los dueños de supermercados, tiendas, panaderías y farmacias que les despachen aunque estén a punto de morir por hambre o por enfermedad.
Pero si insatisfecho aún con aquello e impelido por el odio y el resentimiento por el hecho de que usted derrotó a los criminales que querían despojarlo incluso de su dignidad, amenaza a los vecinos del condominio y los obliga a negarles todo tipo de asistencia, cortando de este modo la posibilidad de intercambios o de gestos solidarios, ¿soportaría esta injusticia? Habiendo sido usted y los suyos los agraviados, ¿se arrodillaría y pediría perdón a los criminales por haberse defendido con honor y dignidad? ¿Cuánto tiempo resistiría en una situación semejante sin humillarse?
Cuba lleva casi 64 años resistiendo con dignidad colosal un bloqueo genocida sin precedentes en la historia. ¿Por qué genocida? Porque el propósito secreto de los gobernantes estadounidenses desde 1962 a la fecha ha sido provocar escasez de alimentos, medicinas e insumos para provocar muertes por hambrunas y epidemias que reduzcan paulatinamente la población o que una parte de ella resigne la Revolución que lideró hará pronto 67 años un grupo de jóvenes patriotas encabezado por Fidel Castro.
El bloqueo incluye unas 243 medidas absurdas e ilegales como la penalización a bancos de terceros países que hagan transacciones con Cuba y sanciones a compañías y países que suministren combustibles y materias primas. Ninguna economía del mundo puede subsistir sin combustibles ni maquinaria, equipo y repuestos para la producción de alimentos y enseres. Y pese a que el derecho internacional prohíbe este tipo de maniobras coercitivas, los países que han logrado sortear el chantaje tienen que incrementar los precios de un modo que para Cuba resulta demasiado oneroso, afectando de este modo los servicios esenciales a la población y también las inversiones que la isla ha presupuestado en educación, salud, ciencia, cultura y tecnología.
No exageran quienes sostienen que sin el bloqueo Cuba tendría actualmente un desarrollo proporcionalmente equiparable con el de algunos países del Este de Europa o con los escandinavos.
De acuerdo con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, los daños del bloqueo "ascienden a 1 billón 499 mil 710 millones de dólares, si se toma en cuenta el comportamiento del dólar frente al valor del oro".
Contrario a lo que la propaganda estadounidense difunde a través de la prensa mercenaria y meretriz, la mayoría de la población cubana está consciente de que las limitaciones no son producto de la Revolución, sino del bloqueo cada vez más endurecido, lo que hace necesario que la doctrina por la cual fue posible la liberación de Cuba se fortalezca como la base no solo de la educación en todos sus niveles sino en los espacios en donde sea menester reforzar la convicción revolucionaria.
Alguien nos contaba no hace mucho que durante una breve estancia en la isla pudo notar deficiencias en la recolección de desechos y escaso mantenimiento en algunos parques y sitios emblemáticos de interés turístico. No obstante, las conclusiones de su visita son más optimistas que pesimistas respecto al futuro de aquel pueblo determinado, lo que da razón al presidente Miguel Díaz-Canel cuando en meses pasados dijo ante un grupo de comunicadores y frente a las cámaras de televisión que Cuba tenía el gobierno más eficiente.
Y si por eficiente asumimos el uso de cada centavo de lo poco que deja el bloqueo para beneficio de una población de casi 10 millones de habitantes y sostenerla con bajos índices de insalubridad, analfabetismo y malnutrición a nivel global, la afirmación de Díaz-Canal es irrefutable y habría que esperar a que esta calificación mejore cuando los gobernantes sensatos de la mayoría de países vean cómo Cuba se convertirá en la aliada imprescindible para enfrentar los daños que está dejando el capitalismo extorsivo en el medio ambiente, las enfermedades derivadas del estrés y la cultura de la comida chatarra, la degeneración cognitiva, principalmente en la niñez y la adolescencia, que está causando el apego excesivo a contenidos fútiles en los teléfonos móviles y los desajustes psicológicos producidos por el odio y la violencia cibernética que demandarán infraestructuras sanitarias y turísticas, entre otras.
A partir de 2025, Estados Unidos entró en un proceso de histerismo al tener tantas cabezas de gobierno alrededor de Donald Trump, cuya administración se caracteriza por la amenaza y la extorsión para beneficio personal, de sus financistas y de miembros de su gabinete. Es el típico ladrón que por la espalda pone la navaja en la cintura a sus víctimas y exige la billetera y las joyas a cambio de no "hacerles daño".
En un artículo publicado recientemente por The New York Times, el economista estadounidense Joseph Stiglitz señala que Donald Trump "está pisoteando el Estado de derecho y lo está sustituyendo por un régimen extorsivo de acuerdos (y de autocontratación), en el que se otorgan favores gubernamentales (como licencias de exportación para Nvidia o subsidios para Intel) a cambio de participación en las ganancias futuras de la compañía".
Las políticas de Trump, calificadas por Stiglitz como "erráticas e ilegales", están siendo utilizadas convenientemente por la mafia miamense (de la que emana Marco Rubio) para azuzar a los terroristas que sueñan con destruir Cuba y Venezuela por ser pueblos latinoamericanos con revoluciones consolidadas (es el caso de Cuba) de las que pueden abrevar otros con ideales de libertad y justicia social.
Sin duda alguna, la estrategia de asfixia por estrangulamiento económico, comercial y financiero contra Cuba recrudecerá en este periodo de histeria al que ni la Organización de las Naciones Unidas (ONU) parece capaz de frenar, pero que tal vez puedan atenuar las contradicciones entre sectores empresariales dentro de Estados Unidos y el crecimiento potencial de China y Rusia a pesar de las dificultades que enfrentan por las sanciones unilaterales e ilegales que el gobierno norteamericano también les ha impuesto en su angustiosa transición hacia el fin de su hegemonía, como han atisbado numerosos analistas responsables y honestos.

Publicar un comentario