Mundial FIFA 2026: Guatemala estuvo a punto...

 


Texto: Godo de Medeiros | Fotografía: FFG

Pesimistas y pájaros de mal agüero están de plácemes: ¡Guatemala fue eliminada! ¡Aleluya, señoras y señores! Por enésima vez, la selección nacional no se clasifica a un Campeonato Mundial de Futbol. 


El tío Chico sabía, desde 1929, que la asistencia a un mundial era imposible. Lo supo también el primo Chepe a partir de las eliminatorias de 1933, cuando Guatemala ni siquiera tenía conocimiento de lo que era una Copa del Mundo, mientras que papá Goyo nos lo venía repitiendo a partir de las competencias de 1937, pero ninguno le quisimos creer.


Cual si fueran los Siete Sabios de Grecia, don Paco, junto con su esposa doña Chelo y sus cinco hijos lo dijeron con claridad meridiana el 5 de junio de 2024, cuando Guatemala empezó el recorrido eliminatorio goleando 6-0 a Dominica: "Ai van a ver, hijos de la chingada: ¡Ni nacionalizando a la selección de Argentina vamos a clasificar!".


Y dicho y hecho. 


Ni siquiera dio tiempo a que el presidente don Nardo Arévalo considerara apurar la naturalización del Checa Hernández y Pepe Corena, como lo habían suplicado los diputados del Movimiento Semilla, no digamos plantearse la nacionalización de futbolistas argentinos, brasileños, holandeses o españoles, cuando las advertencias de nuestros clarividentes se cumplieron y la selección nacional dijo adiós a las armas en el pasto del estadio Lipe Carrera.


A estas alturas de la historia, y habiendo tanta sabiduría por dondequiera, me pregunto por qué no hemos intentado revertir nuestros males y así como hemos sido buenos para leer el futuro y anticiparnos a la eliminación mundialista no vemos qué delincuentes estarían por llegar a la presidencia, al parlamento o a las alcaldías y nos damos a la tarea de evitarlo con el mismo entusiasmo con el que le hemos deseado a los seleccionados toda clase de desgracias.


Con tantos y tan diligentes adivinos, a quienes por desidia no hemos escuchado cuando han dicho, por ejemplo, "si hubieran contratado a otro entrenador, la suerte nos habría sonreído" o "si hubieran convocado al Titiman, otro gallo nos estaría cantando", seguramente Guatemala hubiera dejado de qué ratos la clasificación de tercermundista que viene arrastrando al mismo tiempo que ha intentado asistir a su primer mundial.


Con un poco de humildad, y atendiendo a las recomendaciones de nuestros profetas, probablemente hace buen tiempo que Izabal fuera nuestra Cataluña y quién quita y tuviéramos ya nuestro propio Camp Nou cerquita del Puerto Santo Tomás de Castilla. Escuintla podría ser nuestro Hamburgo con su bello puerto de San José flanqueando las aguas del Río María Linda.


Si hubiéramos escuchado a quienes han predicho con descarada anticipación cada fracaso en estos casi cien años de soledad mundialista que la selección podría acumular si no logra clasificarse al campeonato que tendrá lugar en Marruecos, Portugal y España en 2030, seguramente la población guatemalteca habría tomado cartas en el asunto y hubiera hecho hasta lo imposible por evitar que delincuentes pervertidos y repugnantes se entronizaran en los poderes del Estado y en el Ministerio Público (MP), la Corte de Constitucionalidad (CC), el Tribunal Supremo Electoral (TSE), la Contraloría General de Cuentas (CGC) y la Universidad de San Carlos (Usac).


Lástima, pues, que abunde el talento para predecir las catástrofes de nuestra selección de futbol, pero nos falte para atisbar los cataclismos políticos, sociales y económicos que también se suceden cada cuatro años.


Y no es que a mí me importe la Sele, y menos que me incomode que le bajen el cuero, pero, dicho sea a buen tiempo, como simpatizante de los sistemas tácticos de los eternos Johan Cruyff y Vujadin Boscov, o de los sagaces Pep Guardiola e Imanol Alguacil, no me ilusiono con ningún entrenador de ese nivel dirigiendo a una selección de Guatemala mientras esté en el poder la burocracia pordiosera que hace trabajo encubierto para las elites criminales.


No obstante, queda claro que después de la eliminatoria para Alemania 2006, este proceso recién finalizado ha sido el segundo mejor desde 1957 (año en el que Guatemala se inscribiría en una eliminatoria mundialista por primera vez). Luis Fernando Tena se ha ganado nuestro respeto y sin lugar a dudas su nombre destaca junto a los notables entrenadores Carlos Cavagnaro, Dragoslav Sekularac y Ramón el Primitivo Maradiaga, quienes dieron lo mejor de cada uno por este país. 


¡Lástima que aquello se nos haya olvidado!


Tena exorcizó el miedo en nuestros futbolistas y les infundió una gallardía y tenacidad (oh, qué curioso suena esto) que no habíamos visto en los recientes procesos. Articuló un equipo competitivo con futbolistas repatriados y otros locales por los que nadie daba un centavo. El resultado fue una selección que en la segunda ronda logró cuatro vitorias en igual número de compromisos, 16 goles a favor y 2 en contra, aunque en la tercera ronda haya igualado a dos en triunfos, empates y derrotas con saldo de 8 goles a favor y 7 en contra.


Y pese a que la tetracampeona Italia la está viendo peluda al hallarse al borde de la eliminación por tercera vez consecutiva y del hecho probable de que en el sorteo mundialista Haití tenga que bailar con la más fea en un grupo con Brasil, España y Países Bajos (o Noruega), con lo cual nuestro carácter envidioso y vengativo pueda quedar compensado en una suerte de empate técnico, personalmente mantengo el criterio de que la cuota de pundonor y sacrificio mostrado por la Sele no ha dejado qué desear.

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