Texto: Godo de Medeiros | Imagen RRSS: Republicanos contra Trump
Si todavía hay gente dudando acerca de las verdaderas intenciones de Donald Trump respecto al pueblo bolivariano de Venezuela, no hay nada más elocuente que el indulto ofrecido al narcoterrorista Juan Orlando Hernández (JOH), expresidente de Honduras, sentenciado a 45 años de cárcel por narcotráfico en los tribunales de la potencia norteamericana.
Aunque pareciera una contradicción indultar a un narcoterrorista supuestamente en plena lucha contra el narcoterrorismo, la medida de Trump en respaldo a JOH es señal de subordinación al ala extremista de la derecha latinoamericana que durante décadas ha financiado y adoctrinado la mafia de Miami que alguna vez capacitó el terrorista Luis Posada Carriles, responsable de planificar y ejecutar en el pasado una serie de atentados con bombas en Cuba y de estallar en pleno vuelo un avión de Cubana de Aviación con decenas de personas a bordo.
El secretario Marco Rubio y la diputada María Elvira Salazar, entre otros terroristas admitidos por el sistema, abrevan de aquella escuela y por algo Posada Carriles hablaba maravillas de ambos. Y es que desde posiciones políticas dentro del Partido Republicano, Salazar y Rubio no han cesado en sus planes de exterminar al pueblo de Cuba, ya no quizás con los burdos métodos de su ídolo y mentor, sino con otros sutiles pero igualmente crueles e inhumanos: el bloque económico, comercial y financiero con inocultables propósitos de cometer un genocidio por inanición de más de 11 millones de seres humanos en la isla.
Con el alcance y la frecuencia que permiten el tener a mano miles de millones de dólares captados del narcotráfico, el tráfico ilegal de indocumentados y la trata de personas, las mafias del Estado de Florida han mantenido desde 1959 una feroz campaña propagandística de desinformación contra Cuba que se amplió contra Nicaragua en 1979 y luego contra Venezuela desde 1999.
De día y de noche, de domingo a domingo y de enero a enero, desde el triunfo de Fidel Castro en Cuba, no ha cesado la propaganda contra la izquierda y el comunismo en América Latina. Lo ha repetido hace unas horas el propio Donald Trump cuando anunció el indulto para el narcoterrorista JOH, un empleado de Joaquín Guzmán, fundador y dueño del Cártel de Sinaloa, y socio de operadores mediáticos de los fabricantes y trasegadores de cocaína en Colombia como Álvaro Uribe e Iván Duque; el ecuatoriano Daniel Noboa y la venezolana María Corina Machado.
La tirria que le tienen a Cuba los terroristas republicanos y demócratas que han ocupado cargos administrativos en el gobierno estadounidense se deriva del hecho de que la isla no se dejó humillar ni mucho menos imponer un sistema de servidumbre como el que Estados Unidos mantiene en América Latina, excepto ahora en México, Colombia, Brasil y los citados Nicaragua y Venezuela.
El descomunal e intimidante despliegue militar de Estados Unidos en las aguas del Mar Caribe pretende en una primera fase afectar psicológicamente a los pueblos de las naciones mencionadas, pero especialmente a cubanos y venezolanos. ¿Por qué especialmente a ellos?
Veamos rápidamente.
Cuba lidera en América Latina y el Caribe las estadísticas en observación y protección de los derechos humanos a pesar del bloqueo que le impide ampliar y mejorar sus servicios esenciales a la población. Es, al mismo tiempo, la nación con mejores perspectivas de desarrollo sin el bloqueo (si levantan las sanciones, Cuba se convertiría rápidamente en una nación próspera, constituyéndose en referente de otros pueblos con aspiraciones independentistas). A la vez, Cuba ha demostrado tener el gobierno más eficiente del mundo en la actualidad, a juzgar por la manera en que aprovecha lo poco que tiene y le da el uso correcto y adecuado a cada centavo que el gobierno de Estados Unidos no alcanza a robarle.
De Nicaragua les fastidia las buenas relaciones que mantiene el régimen con Rusia y China y la aún vigente idea de un canal interoceánico que los narcoterroristas del Estado de Florida y los servicios de inteligencia lograron sabotear hace un par de años.
En cuanto a Venezuela, está claro que la mafia del Estado de Florida la ve como un apéndice de Cuba, pero su avaricia ha sido estimulada por las reservas de petróleo y gas más grandes del mundo habidas en el subsuelo de la nación de Simón Bolívar y Hugo Chávez. Resulta obvio que una campaña mediática diciendo abiertamente ¡vamos por el gas y el petróleo de Venezuela! no se sostendría ni un segundo en los cientos de periódicos y emisoras de radio y televisión que tienen a su servicio como meretrices en un burdel. Pega más una campaña contra el narcoterrorismo, aunque el narcoterrorismo sea el milagro por el que la economía de los Estados Unidos no haya colapsado en definitiva desde hace décadas.

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