Balón de Oro 2025: Momentos estelares


Texto Godo de Medeiros | Imagen WildPress: RRSS

Imposible ocultar mi dicha por haber sido el FC Barcelona el gran homenajeado en la gala del Balón de Oro 2025: Aitana Bonmatí (Balón de Oro, por tercera ocasión consecutiva), Ewa Pajor (Trofeo Gerd Müller), Vicky López y Lamine Yamal (Trofeo Raymond Kopa).


De entrada merece la pena destacar la virtud de ser estos galardones los más ecuánimes e indiscutidos de los últimos tiempos. Aquello, de hecho, constituye un momento estelar protagonizado por la entidad otorgante: La revista France Football.


El Paris Saint-Germain FC culminó una temporada señorial en el campeonato francés, se hizo con la Liga de Campeones de Europa y fue subcampeón del Mundial de Clubes. En consecuencia, el galardón al mejor equipo no se cuestiona, como tampoco el Balón de Oro a Ousmane Dembélé y el Trofeo Johan Cruyff a Luis Enrique Martínez, su gallardo entrenador, quien compartió honores con la versión femenina del reconocimiento adjudicado con absoluta justicia a Sarina Weigman, la seleccionadora de Inglaterra vencedora en la final de la Eurocopa 2025 frente a la diligente España de Aitana Bonmatí, Alexia Putellas y Vicky López.


Merecedora del premio por sus cualidades futbolísticas excepcionales, Aitana Bonmatí es al mismo tiempo un ser humano excepcional. Vestida con una pieza a la medida de las circunstancias y a la altura de la austeridad y franqueza de su personalidad, reivindicó a Catalunya sin olvidar al equipo humano vital en su formación. Ausente de egoísmos, la centrocampista repartió simbólicamente el Balón de Oro con cada una de las futbolistas del planeta, a quienes reconoció una gran calidad en el presente. Y no olvidó a sus ídolos masculinos, Andrés Iniesta y Xavi Hernández, que orientaron su estilo de juego pulcro y hermoso. 


Ewa Pajor, la goleadora de origen polaco del FC Barcelona, es acaso la futbolista con las mejoras estadísticas como delantera en la década en curso. La cantidad de títulos ganados y goles anotados con tres equipos diferentes enternecen tanto como su sencillez. Al recibir el premio, lo atribuyó al esfuerzo de sus compañeras y al apoyo de la afición, recordando su travesía desde un pequeño pueblo.


Por su parte, Sarina Weigman ofreció un tributo a los valores promovidos por quien diera nombre al trofeo: el dos veces Balón de Oro Johan Cruyff, recordado con simpatía y afecto como jugador y entrenador, pero sobre todo por su humanismo. Para Cruyff, nos recordó Weigman, la niñez tiene derecho a la felicidad, a gozar de las condiciones materiales y espirituales que le permitan hacer realidad sus sueños e ilusiones en igualdad de condiciones. No es admisible excluir a la niñez de las oportunidades para alcanzar su progreso y desarrollo.


Vicky López, media punta por derecha en el FC Barcelona y en la selección absoluta de España, nos dio otro momento estelar al repasar sus orígenes y recordar a su fallecida madre, a quien dedicó especialmente el Raymond Kopa a la joven revelación del futbol femenino. A sus 19 años, el gesto de la futbolista formada en el Madrid CFF es encomiable. No olvidar nunca de donde se viene ni a quienes nos aportaron algo en el camino aún al costo de quedar ellos o ellas a la vera.


En nuestro efímero recorrido por la vida, las más de las veces nos topamos con buenas personas, aunque no siempre seamos capaces de darnos cuenta. Gente sencilla con valores y principios inspiradores que marcarán nuestras vidas para siempre. Quien no es capaz de percibir la belleza, la amabilidad y la generosidad que nos rodea en la adversidad a pesar de la mala voluntad que siempre acecha se perderá también el placer inigualable de la gratitud.


Así como contemplamos en un atardecer apacible el vaivén de las aguas de un río desde la estructura de un puente sin detenernos siquiera un instante a pensar en la audacia del ingeniero y en la precisión de los obreros que hicieron posible aquel momento, así muchas veces observamos un partido de futbol absortos por las destrezas de un jugador o jugadora sin ver más allá del horizonte en donde muchas luces se apagaron con tal de que brillaran otras e hicieran posible el milagro de la alegría.

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