Rueda el balón: ¡Gloria al bravo pueblo!


Texto: Godo de Medeiros | Imagen: RRSS

Donald Trump mira al mundo como si fuera una maqueta en donde los seres humanos estamos representados por muñecos de plástico o plastilina intercambiables. Lo ve tan pequeño e insignificante que de pronto habrá pensado deshacerlo todo con sus propias manos y empezar una maqueta nueva ampliando la parte que representa al territorio de los Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe, Europa, Asia, África y Oceanía mientras le da tiempo a Elon Musk para que construya otros continentes en Marte y la Luna y anexarlos de inmediato una vez entren a funcionar plenamente con el aval, desde luego, de Benjamín Netanyahu.


Netanyahu fue quien hizo posible el retorno de Trump a la Casa Blanca y es quien lo ha impelido para que pelee con el resto del mundo sobre la base de las mentiras, la desinformación, el chantaje y el terror que caracterizan al sionismo israelí y a la política exterior de Estados Unidos. 


El genocida pretende que Trump se tome el país que le apetezca haciendo lo que él con Palestina: primero, creando un enemigo, como si se tratara de una marca comercial; y, segundo, impulsando una agresiva campaña de publicidad y mercadeo en los medios de comunicación hasta marear a la audiencia para que acabe consumiendo la farsa por reflejo condicionado.


Por estos días, a Trump le resuenan las tripas del hambre que le lleva a México y a Venezuela. Y, escuchando atentamente los consejos de Netanyahu, ha fabricado el Cartel de Los Soles como la marca que las grandes corporaciones mediáticas impulsan, probablemente, estimuladas y recompensadas materialmente por personajes oscuros como Marco Rubio, Mario Díaz-Balart, Carlos Giménez, María Elvira Salazar, María Corina Machado, Álvaro Uribe Vélez, Iván Duque, entre otros, vinculados desde hace varios años con la mafia cubana de Miami que ha abierto una sucursal en la Madrid de Florentino Pérez.


Citando datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), analistas entrevistados por la cadena TeleSUR en días recientes dan cuenta que el 87% de la droga que llega a territorio estadounidense es trasladada vía marítima por el océano Pacífico, pero Trump ha ordenado sus buques de guerra y submarinos nucleares en el Atlántico, frente a las líneas costeras de Venezuela, para intentar una invasión bajo la excusa de combatir al narcotráfico, algo que ni los propios miembros de la mafia miamense creen, pues ellos compran la droga para revenderla en Estados Unidos a los cárteles de Colombia, Ecuador y Perú, que la transportan por el Pacífico.


Así como Netanyahu creó, entrenó y financió a Hamas para tener una coartada con la que justificar el exterminio del pueblo palestino y adueñarse de su territorio, Trump usa la ficción del Cartel de Los Soles para arrebatarle México a los mexicanos y Venezuela a los venezolanos, dos pueblos dignos con los que no será fácil lidiar, a pesar de que no tienen el poderío militar de Estados Unidos.


Si al amparo de las mentiras y movido por los perversos intereses personales de Rubio, Díaz-Balart, Giménez, Salazar, Machado, Uribe, Duque y compañía toma la decisión Donald Trump de invadir Venezuela acabará sus días maldiciendo la hora en que permitió ser chantajeado y asesorado por Benjamín Netanyahu y tendrá que tragarse el más amargo de sus reveses políticos y militares, porque todo el mundo sabe que el principal interés de la mafia miamenses es ampliar su dominio sobre el trasiego de drogas y apoderarse de las reservas de petróleo y gas natural más grandes del planeta que están en Venezuela. ¡He ahí el asunto!


El balón está rodando y a Netanyahu le urge incendiar América Latina por dos motivos: uno, desviaría la atención mundial puesta ahora en el genocidio en Gaza, dándole tiempo para acabar con el último de los palestinos y tomar su territorio; y dos, provocaría una crisis entre potencias (Estados Unidos-Europa versus China-Rusia-Irán) que lo beneficiaría a él y al círculo sionista israelí más corrupto y sanguinario.


Rueda el balón y entre tanto México tiene que poner a calentar a todas sus piezas (medios de comunicación, servicios de inteligencia y diplomacia) previendo los ataques que recrudecerán. Por su parte, Venezuela deberá entender que de ahora en adelante tiene que ampliar y extender las milicias revolucionarias hasta alcanzar como mínimo el 90% de su población. Los pasos que ha dado por ahora son correctos, pero no suficientes. La comunicación es vital en esta etapa. Comunicación y milicias, comunicación-milicias y desarrollo tecnológico, comunicación-milicias-desarrollo tecnológico y ampliación de los programas económicos productivos en las ciudades y en el campo.


Para un malévolo y megalómano como Netanyahu nada mejor que una marioneta neurótica como Trump. Pero hay que darles batalla, defendiendo correctamente y contraatacando por todos los flancos. El gremio de pescadores de la República Bolivariana de Venezuela se encuentra ya en la línea del frente y su determinación y coraje serán el combustible para cuando el enemigo se atreva a poner un pie sobre el territorio de los libertadores Simón Bolívar y Hugo Chávez.


¡Gloria al bravo pueblo!

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