Texto: Godo de Medeiros | Imagen: WildPress/ Filippo Monteforte
Cuando a principios de mayo el presidente estadounidense Donald Trump publicó su retrato luciendo una mitra, la mayoría de usuarios en redes sociales interpretó aquello como una falta de respeto hacia la Iglesia católica que se hallaba entonces en los preparativos del cónclave que elegiría al sucesor del fallecido papa Francisco.
En realidad, Trump estaba publicando una primicia.
Estados Unidos tiene oídos en todas partes y no era extraño pensar en que la elección de un papa estadounidense le fuera filtrada al mandatario más poderoso de la Tierra con varios días de anticipación. ¿A través del MI6 o del Mosad? ¿Pudo ser Elon Musk gracias a las tecnologías de Starlink y Space X?
El quién y el cómo quizás no son relevantes por ahora.
El hecho es que la feligresía católica tiene un nuevo pastor supremo que lidiará con un mundo dominado por la avaricia, el odio, la desinformación y la regresión cognitiva provocada por el desarrollo tecnológico que deberá ser regulado, por lo menos, antes de que provoque una de las devastaciones más espantosas que la humanidad haya presenciado nunca.
Robert Prevost o León XIV fue elegido como papa por aclamación de los cardenales que vieron en su figura al líder eclesiástico que los más de mil 400 millones de católicos y católicas del planeta esperaban luego del deceso de Jorge Mario Bergoglio, Francisco, acaso el más carismático y genuino de todos los líderes espirituales del catolicismo.
Los tiempos que le esperan a León XIV, no obstante, serán quizás más difíciles y decisivos por los retos que entraña la amenaza de un conflicto nuclear por el exacerbado amor a los negocios y al dinero de personajes políticos como Donald Trump, Benjamín Netanyahu, Elon Musk, Javier Milei, Nayib Bukele y Volodymyr Zelensky, así como de los dueños de las denominadas Big Tech y de las industrias de armas, de medicamentos y petroleras.
Los tres primeros de los mencionados están obsesionados con exterminar a la población de Palestina para acabar de robarse lo que queda de su territorio: Gaza y Cisjordania. Tanto Trump como Netanyahu han anticipado que desean hacer de Gaza un centro turístico en donde dar rienda suelta a los placeres, en tanto que Bukele ha encontrado una magnífica oportunidad de negocio en el racismo y la xenofobia de las políticas migratorias del gobierno de Estados Unidos y siglos después de que al menos en teoría hayan sido abolidas la esclavitud y el comercio de esclavos el mandatario salvadoreño ha desempolvado aquellas prácticas y está haciendo dinero con el sufrimiento humano.
León XIV también será testigo de lo que pueda pasar contra la Rusia de Vladimir Putin hostigada permanentemente por Estados Unidos y los 27 países de la Unión Europea que integran la Otán, los que además le han impuesto al gobierno moscovita una delirante cantidad de sanciones económicas de cinco cifras (20,000 y fracción) para conducirlo a la ruina.
En el sentido anterior está la situación de Cuba, la heroica nación caribeña que lleva más de 60 años con un bloque económico, financiero y comercial cuyo propósito es vengar el triunfo del pueblo cubano contra una dictadura que hasta 1959 mantuvo a la isla en la pobreza, pobreza extrema y sumida en el analfabetismo y la insalubridad más deplorable de América Latina y el Caribe.
Haber derrotado a los criminales y explotadores fue el pecado mayor del pueblo cubano al que el bloqueo estadounidense pretende exterminar robándole dinero e impidiendo con amenazas y chantajes a la mayoría de países del mundo cualquier tipo de transacción comercial, científica y tecnológica con las que enfrentar sus necesidades de producción de alimentos y demás enseres que la población requiere para sobrevivir. El bloqueo contra Cuba es de algún modo un caso de exterminio mediante el sometimiento lento y prolongado de su pueblo hacia el sufrimiento humano que provocan la escasez y el hambre.
Los llamados a la paz y a la unidad del Papa en momentos de auge fascista pasan necesariamente por buscar una solución a las situaciones de Cuba, Palestina y Rusia, las más graves en el contexto actual, sin dejar de lado a los países de África en donde viejos y nuevos conflictos atizan las guerras fratricidas.
Mientras Musk mira hacia el universo obstinado por la ambición de colonizar la Luna para instalar allí la base para la futura conquista de Marte, León XIV deberá mirar hacia los costados, con ojos terrenales, y caminar de la mano de la humanidad, que está en peligro de extinción.

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