Netanyahu, la pesadilla de la niñez palestina


Texto: Godo de Medeiros | Imagen tomada de @Lostinpit1

En los primeros días de octubre de 2022, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mataron a dos adolescentes que protestaban contra los abusos de los colonos judíos en Cisjordania que desde hace varias décadas se dedican a robar tierras a los palestinos con métodos violentos. Aquellos asesinatos, injustos e innecesarios, provocaron que los sobrevivientes apedrearan una colonia israelí, lo que devino en una oleada represiva por parte de las FDI que indignó a la dirigencia del grupo Hamás en la Franja de Gaza.


Para finales de aquel año, la violencia indiscriminada de los colonos contra la población civil en Cisjordania había llegado a límites insostenibles y el número de crímenes perpetrados por los soldados israelíes superaba el centenar de mujeres, niños y adolescentes en su mayoría. Es así como entre marzo y abril de 2023, Hamás denuncia estos crímenes como la prueba que "revela la verdad sobre la ocupación israelí" y diseña un plan de respuesta a los constantes hostigamientos del régimen sionista en Cisjordania y la Franja de Gaza.


Semanas más tarde, probablemente a principios de junio, los servicios de inteligencia israelíes le habrían comunicado a Benjamín Netanyahu los detalles relevantes de aquella respuesta que se ejecutó finalmente el 7 de octubre de 2023, coincidiendo con la fecha en que, un año atrás, las FDI asesinaran a Adel Ibrahim, de 14 años, por protestar contra los agresores colonos en Cisjordania.


¿Pudo Israel evitar la incursión de Hamás del 7 de octubre? ¡Por supuesto que sí! Pero Netanyahu tenía otros planes: Utilizar aquello como pretexto para lo que él creía que sería el jaque mate a los grupos de resistencia, que califica de terroristas, que han impedido al gobierno sionista terminar de apoderarse de Palestina ocupando completamente la Franja de Gaza y Cisjordania.


Astuto como pocos y manipulador como la mayoría de políticos, el premier israelí echó mano de las mismas herramientas con las que en 1995 incitó el asesinato de Isaac Rabin, el primer ministro israelí que junto con Yasser Arafat había firmado los Acuerdos de Paz de Oslo para acabar con los enfrentamientos entre israelíes y palestinos.


Voluntaria o involuntariamente, el dueño de X (antes Twitter), SpaceX y Starlink, el magnate sudafricano Elon Musk, se convirtió en un eficiente colaborador de los servicios de inteligencia israelíes al volcar su red social a la difusión masiva de los trágicos hechos del 7 de octubre que retrataron a Hamás con todos los horrores habidos y por haber en el mundo. De este modo, según los cálculos de Netanyahu, la opinión pública mundial le daría la razón para acometer con sevicia contra palestinos, árabes, musulmanes e islamistas no solamente en Palestina (la Franja de Gaza y Cisjordania) sino luego en Yemen, Siria, Líbano, Irak e Irán, con quien tiene todavía asuntos por cobrar tras el masivo ataque del pasado 26 contra Teherán.


Pronto se sabría que a Netanyahu no le interesaba rescatar a los 250 prisioneros de guerra que Hamás habría tomado en su incursión del 7 de octubre. Lo suyo eran los US$17 mil millones que Estados Unidos puso a su disposición inmediatamente para desatar un caos en Oriente Medio buscando provocar a Irán y Rusia, naciones que mantienen con los nervios alterados al gobierno estadounidense, y llevarlos sutilmente a una guerra prolongada que fracturaría enormemente los esfuerzos económicos, tecnológicos y políticos de China y Rusia, principalmente, por ser aquellas las naciones que lideran los BRICS, un bloque económico, comercial, político y multicultural contra hegemónico.


Si las economías de China y Rusia continúan creciendo, el poder de influencia de Estadios Unidos en el mundo decrecerá, por lo que Israel se ha convertido en una especie del sicario o mercenario de los intereses geoestratégicos de Washington y trata por todos los medios posibles de provocar ataques de Irán o Rusia, cometiendo todo tipo de crímenes que han rebasado por mucho las categorías existentes en el orden jurídico internacional: crímenes de odio, crímenes de guerra, limpieza étnica, crímenes de lesa humanidad, genocidio, entre otros.


"La palabra genocidio ha quedado asociada al nombre de Israel", le dijo la socióloga franco-israelí Eva Illouz al periodista Enric Bonet en febrero pasado. Y el propio ex primer ministro Ehud Olmert ha dicho recientemente que "Hezbolá y Hamás no son los enemigos verdaderos de Israel. El verdadero enemigo de Israel son los israelíes mesiánicos, los israelíes locos y extremistas como Netanyahu".


En un comentario en X a un artículo del periódico Haaretz, el usuario Anjeev Singh puso luz sobre el asunto: "Israel debe eliminar la justificación de la existencia de los grupos terroristas aceptando la solución de dos Estados". 


Hasta este 31 de octubre de 2024, el número de víctimas de los israelíes locos y extremistas ascendía a 43,163 civiles asesinados y 101,510 heridos de gravedad solamente en la Franja de Gaza, según datos aportados por distintos usuarios de X basados en fuentes que trabajan en la zona. Y según estimaciones de organizaciones humanitarias, entre ellas la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, la niñez asesinada por las FDI alcanzaría la monstruosa cifra de 17,000 y unos 20,000 desaparecidos, mientras que 20,000 más han quedado huérfanos.


En declaraciones a un canal de televisión digital, un superviviente de los campos de concentración nazis, el médico húngaro-canadiense especialista en traumas Gabor Maté ha resumido la acometida de Israel en la Franja de Gaza en pocas palabras: "Esta crueldad indescriptible que se vive día a día y que presenciamos a pesar del apoyo de los medios de comunicación y de la clase política de la mayor parte del mundo occidental, que la aplaude, es lo más oscuro que he visto en mi vida".


"Los documentos, las declaraciones y las cifras no valen nada; lo verdaderamente importante, lo que realmente importa, es nuestra capacidad de ataque", dijo hoy Netanyahu al descartar negociones de un cese el fuego, intercambiar prisioneros o permitir la entrada de ayuda humanitaria luego de que el parlamento israelí aprobara una ley que impide al sistema de Naciones Unidas prestar auxilio a las víctimas civiles de violaciones a los derechos humanos.


Por su parte, el expresidente de Estados Unidos, el demócrata Bill Clinton, habría reivindicado a Netanyahu al justificar que "Israel necesita matar civiles para defenderse", poniéndose a tono con la diputada israelí Galit Distel-Atbaryan, del extremista partido Likud, para quien "no existe gente inocente en Gaza. Los palestinos toman una niña de 4 años y la convierten en asesina".


Dicha narrativa, que deshumaniza a los palestinos e insensibiliza a la población israelí al normalizar la matanza indiscriminada, tiene de fondo una verdad realmente escalofriante. Y es que después de un año de incesantes bombardeos en la Franja de Gaza ha quedado al descubierto el exterminio de la niñez palestina como elemento esencial de la estrategia de Netanyahu y las FDI, con lo cual el Estado sionista se garantizaría en el futuro inmediato no contar con jóvenes rebeldes que los enfrenten en sus planes expansionistas.


Entre tanto, voces críticas al interior de Israel se han pronunciado en contra de la ocupación y el genocidio y han dejado claro que Benjamín Netanyahu ha comprometido seriamente la paz y la seguridad del pueblo hebreo. No obstante, el primer ministro parece empecinado en desestabilizar Oriente Medio llevando sus ataques simultáneamente a Yemen, Líbano, Siria e Irán, lo que hace preguntarse también a muchos analistas si todo esto no es más que una acción desesperada para evitar un posible juicio en la Corte Penal Internacional.


Durante una comparecencia en Inglaterra, Amos Schocken, editor del periódico israelí Haaretz, calificó a los palestinos como "luchadores por la libertad" y precisó que "se debe imponer sanciones a altos mandos militares y líderes del gobierno de Israel por llevar a cabo una segunda Nakba (catástrofe) en Gaza".


Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente