Texto: Godo de Medeiros | Fotografía: SurEste
Andrés Manuel López Obrador es una especie rara en el ecosistema político mundial. Se lo aclama y ovaciona hasta el llanto en su último día de trabajo como presidente de México. Nada menos que un 70 % del pueblo mexicano, incluidos ricos y pobres, malpensantes y bienpensantes, trabajadores y holgazanes, derechista e izquierdistas.
Hasta las 09:15 horas de este martes 1 de octubre de 2024 se habían escritos al menos dos millones de artículos de prensa sobre la última de Las mañaneras (que fue ayer) y alrededor de su vida y obra como político de un país que presume entre sus páginas históricas a personalidades como Jacinto Canek, Carmen y Aquiles Alatriste, Adela Velarde, Benito Juárez, Francisco Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Lázaro Cárdenas y una interminable lista de notables.
AMLO, tal la sigla de sus nombres y apellidos, restituyó a México el prestigio histórico que hacía décadas había perdido. Hizo de la política un ejercicio de sensatez, paciencia y sagacidad. Cálido, agradable y sincero, supo mantener el equilibrio en las pruebas resbaladizas que el destino le puso en el camino y resistió con estoicismo toda clase maledicencias y embestidas del fascismo internacional que malgastó millones de dólares en campañas de desinformación que no lograron desacreditarlo, porque los hechos y las evidencias lo arroparon siempre.
Probó con éxito que la comunicación política planificada es una herramienta poderosa para colocar pan en el canasto de los desfavorecidos. De hecho, en su sexenio rescató a ceca de 10 millones de mexicanos y mexicanas de las fauces de la pobreza y de la pobreza extrema.
Cada cual ve lo que quiere ver. Y nosotros vemos en el ahora expresidente Andrés Manuel López Obrador a un soñador que hizo realidad muchas de sus consignas de juventud. Y el premio a esa trayectoria coherente entre discurso y práctica está en el respaldo casi total de su pueblo que le ha dicho "¡no te vayas!" cuando a la mayoría de presidentes del mundo les gritan "¡vete a la mierda!" a lo pocos meses de estancia en el poder.
AMLO es un modelo a seguir para quienes ven la política no como un vehículo para dar rienda suelta a la avaricia, sino como el arte de hacer posible que en el mundo haya contrapesos para poder avanzar hacia el ideal de justicia social.
Tales son las bases que ha colocado AMLO y sobre las cuales seguirá construyendo un mejor México la doctora Claudia Sheinbaum.
¡Hasta siempre, AMLO!

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