La terrorífica masacre de 168 niñas y 14 profesores en el interior de una escuela y la aniquilación igualmente espantosa del líder espiritual iraní Alí Jameneí, su nuera y su nieta de poco más de un año de edad tras la detonación de decenas de misiles el 28 de febrero pasado en Teherán, la capital de Irán, le mostró al mundo el verdadero rostro de Estados Unidos e Israel.
Aquellos ataques terroristas (no se les puede catalogar de otra forma) se produjeron mientras Estados Unidos e Irán mantenían conversaciones respecto del programa nuclear de la nación persa que el propio Jameneí había limitado a la producción de energía y tecnologías destinadas a la ciencia que pudieran ser útiles a los seres humanos, según lo han reconocido ex militares y ex agentes de inteligencia del país norteamericano.
El propio Donald Trump y su canciller Marco Rubio han admitido que Irán no estaba fabricando la bomba atómica, sino que "podría" tenerla según la información que a ellos les había dado Benjamín Netanyahu, quien se comporta como el presidente de Estados Unidos y premier de Israel a la vez.
Pero hay algo que la gran prensa tradicional de Estados Unidos y Europa oculta deliberadamente ahora mismo y es el hecho de que el propio Benjamín Netanyahu y el exdirector del Mossad, Yoav Yossi Cohen admitieron hace varios años haber destruido completamente los documentos científicos del programa nuclear iraní.
El 11 de junio de 2021, el portal electrónico de la BBC News publicó un artículo basado en una entrevista de Cohen con un canal de televisión israelí en donde afirmó haber "robado el archivo nuclear de Irán en 2018" en una operación del Mossad que permitió "sacar decenas de miles de documentos fuera del país con destino a Israel".
De haber ocurrido así, quiere decir que Israel tiene esos archivos en su poder y podría estar sacando provecho de los hallazgos que estarían plasmados en dichos documentos.
El artículo también menciona que el exjefe del servicio de inteligencia de Israel había insinuado la participación de su país "en la destrucción de la planta nuclear de Natanz y en el asesinato de Mohsen Fakhrizadeh, el científico más importante del programa nuclear iraní, ocurrido en noviembre de 2020".
La información dada por Cohen a la televisora israelí Canal 12 fue refrendada por Netanyahu en declaraciones que recogen varios medios de comunicación y en las que el primer ministro se jactaba de haber eliminado para siempre las posibilidades de Irán de tener alguna vez una bomba nuclear.
No obstante, en 2025, Netanyahu y Trump desempolvaron la narrativa de la bomba nuclear y volvieron a acusar al gobierno de Irán de estar próximo a tener el arma, lo que desató un intercambio de ataques en la llamada Guerra de los 12 días que acabó cuando Estados Unidos dejó caer miles de toneladas de bombas sobre lo que el mandatario republicano aseguró ser el sitio donde Irán almacenaba todo su material nuclear.
Si aquello era así, entonces ¿por qué desatar otro terrorífico bombardeo incesante durante más de 40 días en contra de la población civil iraní bajo el mismo argumento de la tal bomba nuclear?, ¿por qué matar a un grupo de niñas y sus profesores y al hombre que precisamente se opuso a que Irán fabricara bombas nucleares?, ¿por qué tanto desprecio por la cultura y la vida humana?, ¿por qué ensañarse a partir de mentiras contra un pueblo inocente cuando el propio exjefe de los servicios de inteligencia de Israel aseguró haber vaciado más de 20 cajas fuertes con los documentos completos del proyecto nuclear iraní que están ahora en poder de Israel?
Las respuestas, indudablemente, las seguiremos esperando. Mientras tanto, los especuladores de las bolsas de valores, las compañías energéticas, la industria armamentística y las gigantes tecnológicas están haciendo muchísimo dinero con el dolor de las víctimas y con el sufrimiento de los empobrecidos del mundo que tienen que pagar más caros los alimentos y el transporte para complacer la avaricia de Benjamín Netanyahu y Donald Trump, para quienes resulta divertido mentir y matar.

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