A pocos días de la ceremonia inaugural de la vigésimo tercera Copa Mundial de Futbol que se jugará en Estados Unidos, Canadá y México, una sola figura ha acaparado la atención de aficionados, académicos, políticos, periodistas y activistas de todos los colores y de todas las causas: Lamine Yamal, el joven delantero del FC Barcelona y de la Selección de España.
Y es que, tras conquistar LaLiga la semana pasada luego de derrotar con contundencia al Real Madrid, el futbolista formado en La Masía tuvo el arrojo de enarbolar la bandera de Palestina desde lo alto de la carroza que recorrió las calles de Catalunya para que pueblo y equipo catalán disfrutaran del merecido título 29.
Aquel acto de humanidad, no obstante, desató la ira de la cúpula política y militar que dirige el genocidio de la población palestina en Gaza y Cisjordania. "Lamine Yamal eligió incitar contra Israel y fomentar el odio mientras nuestros soldados están luchando contra la organización terrorista Hamas...", escribió de inmediato en su cuenta de la plataforma digital X Israel Katz, ministro de Defensa israelí.
Lamine Yamal jamás ha promovido el odio contra nadie, antes bien ondear la insignia del pueblo palestino fue un acto de humanismo y precisamente de lucha contra el odio, una manera clara y contundente de rechazar el exterminio de aquel pueblo a manos de las autoridades de Israel, que convirtieron la Franja de Gaza en la Auschwitz del presente siglo.
La sevicia desatada contra el pueblo palestino por parte de Israel pareciera ser una forma de vengar la derrota de Adolfo Hitler, una manera de reivindicar las atrocidades de la Alemania nazi convirtiendo la Franja de Gaza en un campo de concentración que en los últimos dos años y medio ha cobrado la vida de no menos de 68,000 personas, siendo la tercera parte de ellas mujeres y niños, mientras que un número superior a los 168,000 han sido heridas, según datos de organizaciones humanitarias y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Katz habla de odio con tal desvergüenza al omitir que casi el 80 % de la infraestructura de Gaza ha sido destruida por completo por los incesantes bombardeos de Israel, un Estado creado por decreto por la ONU, a la que, paradójicamente, irrespetan sus resoluciones en materia de derechos humanos y contra el genocidio.
Prácticamente, desde que se decretó su establecimiento en 1947, Israel cree que porque los nazis cometieron atrocidades contra los bolcheviques de Europa y la Unión Soviética, los sionistas israelíes tienen los mismos derechos que Hitler para hacer exactamente lo mismo con las poblaciones indefensas de Palestina, Siria, Líbano e Irán, entre otros países que pretenden conquistar evocando el Tercer Reich del oprobioso líder alemán.
Katz ha dicho que sus soldados están combatiendo a Hamas, una organización que según respetables historiadores israelíes fue creada y financiada por el propio Benjamín Netanyahu para destruir política y militarmente a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasser Arafat, quien en 1993 había suscrito un Acuerdo de Paz con el premier Yitzhak Rabin, asesinado en 1995 para enterrar aquellos acuerdos que hubieran resuelto en definitiva la solución de dos Estados y perpetuar así el negocio de la guerra.
Hasta aquí no he encontrado una sola nota que incrimine a Lamine Yamal en actos de odio que impliquen el exterminio de palestinos, libaneses, sirios, yemeníes o iraníes, por ejemplo. En contrapartida, abundan los elogios y adhesiones a la causa humanitaria enarbolada por este joven futbolista del FC Barcelona por el que muchos apuestan a que será la estrella mundialista indiscutible.

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