El dictador invisible

 


Texto: Godo de Medeiros | Imagen WildPress: RRSS

Para la prensa hegemónica, que tiene la suerte de contar todavía con un porcentaje de audiencia con la cual puede sobrevivir ante la feroz competencia de la Inteligencia Artificial (IA) en las plataformas digitales, el régimen de los Estados Unidos no es una tiranía ni Donald Trump un dictador. Por el contrario, los abusos de poder no solamente contra sus propios ciudadanos sino contra el resto de habitantes del planeta son encubiertos de manera conveniente con eufemismos que rayan en la complicidad criminal.


En apenas un año como mandatario estadounidense por segunda ocasión, Donald Trump ha desmantelado el ordenamiento jurídico internacional que surgió como respuesta a la sevicia del nazismo y el fascismo en Europa, logrando a la vez que tomaran impulso estas doctrinas sintetizadas hoy en día en el sionismo liderado por Benjamín Netanyahu, acaso el jefe tras bambalinas de la Casa Blanca.


El sello de la tiranía y del dictador se nota a leguas en el recrudecimiento de luchas sanguinarias en varias naciones de África, particularmente en Nigeria y Somalia; los ataques terroristas contra los pueblos de Palestina, Siria, Líbano, Yemen e Irán, en Medio Oriente; el lanzamiento de misiles que destruyeron casi una decena de pequeñas embarcaciones con todo y sus tripulantes, así como la invasión aérea a la República Bolivariana de Venezuela que dejó centenares de asesinados y heridos antes de acometer el secuestro de su presidente y la primera dama, Nicolás Maduro y Cilia Flores, a quienes mantienen como rehenes mientras ejercen presiones extorsivas y chantajistas contra el gobierno que preside temporalmente Delcy Rodríguez.


¿Por qué entonces la gran prensa no ha escrito una sola línea para denunciar la terrible tiranía que oprime al pueblo de los Estados Unidos y los crímenes horrendos del dictador Donald Trump?


En días recientes ocurrieron en Estados Unidos ataques violentos de fuerzas combinadas contra la población civil indefensa de varios estados. Como resultado de las acciones represivas, miles de personas fueron arrestadas y heridas de gravedad por reclamar justicia para la población palestina, respeto a la soberanía de Venezuela, Cuba y México o simplemente por no encajar en el estereotipo del american beauty.


La dictadura de Donald Trump mantiene en la pobreza a un tercio de la población de Estados Unidos, cuya deuda en el último año ascendió a más US$32 trillones, según el presidente del Banco de Guatemala. Las pérdidas en la agroindustria y el comercio, así como el desempleo, se han incrementado debido a las políticas migratorias basadas en los prejuicios, las mentiras y el odio.


Y ante la cada vez más creciente protesta ciudadana contra la dictadura, Donald Trump y su vicepresidente J.D. Vance han justificado la represión y el asesinato de personas indefensas, como el de Renee Nicole Good, arguyendo "agitación profesional" y "terrorismo interno". ¡El descaro absoluto!


El periódico mexicano La Jornada publicó el 6 de febrero de 2025 un inquietante artículo en el que su autor, el sociólogo William I. Robinson, afirmaba que el "trumpismo es una respuesta neofascista de extrema derecha a la crisis social y económica de la clase trabajadora estadounidense y a la crisis de legitimidad del Estado que esta crisis socioeconómica ha producido".


De acuerdo con el profesor de la Universidad de California en Santa Bárbara, "más de la mitad de los hogares estadounidenses no reciben un ingreso estable y dependen de oportunidades de trabajo contingentes a medida que se presentan, mientras 80 por ciento informa que vive de sueldo a sueldo".


Robinson precisa que la clase capitalista transnacional (CCT) ha tomado un control más directo del Estado: "Trump ha elegido a 13 multimillonarios para su gabinete. El hombre más rico del mundo, Elon Musk, actúa de copresidente no electo. Las corporaciones y los multimillonarios, especialmente de los sectores de la alta tecnología, financiero y energético, canalizaron millones sin precedentes al Comité Inaugural de Trump para garantizar que sus intereses estuvieran representados".


Esto explicaría el carácter corrupto y sanguinario de la dictadura de Donald Trump al malversar miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses para financiar los intereses personales de Benjamín Netanyahu y Elon Musk, así como la instrumentalización de la fuerza militar para satisfacer a los multimillonarios tecnológicos, energéticos y farmacéuticos que dependen del petróleo y los minerales para no perder su hegemonía frente a sus pares emergentes de los países árabes y asiáticos.


En consecuencia, a la tiranía estadounidense le urge robarse los territorios latinoamericanos que le sean posibles y la gélida Groenlandia para seguir enriqueciendo al círculo del dictador Donald Trump en detrimento del pueblo estadounidense y demás víctimas que están viendo cómo la codicia de la clase dominante le tira encima toda su crueldad, aunque es probable, como lo ha vislumbrado el profesor Robinson, que "la coalición de Trump se desintegrará. La desilusión se instalará y, al final, su base de masas se desintegrará". Claro está, siempre y cuando el dictador no tenga éxito.

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