El PSG humilla a los fascistas


 Texto: Godo de Medeiros | Imagen: CWC

Un benevolente París Saint-Germain goleó sin mostrar su mejor nivel físico y futbolístico al vanidoso Real Madrid metido en semifinales gracias a un sospechoso sorteo en donde fue puesto a competir contra equipos menos preparados para disputar un mundial de clubes, con la excepción quizás del Borussia Dortmund, cuyas ganas de jugar al futbol las ha perdido en los últimos años.


El 4-0 de ayer logrado por el equipo del entrenador español Luis Enrique Martínez no refleja sin embargo la superioridad de los parisinos merecedores de al menos un 12-0 de no haber mediado la buena suerte y la calidad innegable del guardameta belga Thibaut Courtois, sin cuyas atajadas, sumadas a los favores arbitrales, el equipo del franquismo y de la vetusta realeza española difícilmente hubiera ganado un solo trofeo desde 2018, cuando llegó procedente del Chelsea inglés que irá a la final del domingo contra el equipo francés.


Empero, el 4-0 no debe de extrañar a nadie, pues no es nada del otro mundo golear a un equipo como el Real Madrid incapaz de ganar o empatar un partido sin la ayuda descarada de los árbitros, a quienes debe, por lo menos, 18 de las 36 ligas de España y 9 de las 15 ligas de Campeones de Europa registradas en su vergonzoso palmarés.


El Real Madrid tiene como principal característica la de hacer trampa en cada partido, pese a dárselas de ser el equipo de futbol más rico del planeta y de llevar a sus filas a los futbolistas más mediáticos, tales como Kylian Mbappé, Endrick Moreira, Vinícius de Oliveira y Franco Mastantuono.


No hay un solo partido en donde los jugadores blancos no busquen engañar a los árbitros, quienes haciéndose los tontos acaban pitándoles penaltis por faltas cometidas fuera del área o por clavados seguramente ensayados durante los entrenamientos como un hábito de personalidad peculiar de aquella plantilla de jugadores agresivos, provocadores y habituados a victimizarse.


Sus aficionados son igualmente mañosos y repugnantes.


Maleducados y agresivos en extremo, los fanáticos del Real Madrid, como cualquier fanático en el mundo, son incapaces de articular un discurso coherente para justificarse. Y cuando no agreden o insultan gratuitamente a quienes no son como ellos recurren a la desinformación tal y como lo hacen, por ejemplo, sus propagandistas Tomás Roncero, Edu Aguirre o Juanma Rodríguez, incitadores de odio y violencia especialmente contra el pueblo catalán y su representativo futbolístico: el FC Barcelona, el mejor equipo de futbol del mundo según la prensa especializada y honesta.


Ayer, tras finalizar el partido, plantel y cuerpo técnico del PSG dieron una lección de buena voluntad al comportarse con gentileza ante los derrotados. Y a pesar de la humillación deportiva asestada al fascismo internacional representado en el Real Madrid, los actuales campeones de Europa demostraron una caballerosidad digna de quienes también se encaminan a levantar dentro de tres días el trofeo de campeones de Clubes del Mundo.

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