Un valeroso Gustavo Petro



Texto: Godo de Medeiros | Imagen: ElPensador95

Gustavo Pedro ha plantado cara a Donald Trump. El presidente de Colombia no permitió que aviones militares de Estados Unidos aterrizaran en Bogotá con decenas de migrantes deportados y exigió que no se los tratara ni etiquetara como criminales. No ha sido solamente un gesto valeroso de un presidente latinoamericano: Es un ejemplo a seguir sobre cómo hacerse respetar y hacer prevalecer la dignidad y la autoestima frente a la prepotencia y soberbia de un peligroso psicópata.

Con anterioridad, Claudia Sheinbaum dio luces acerca del carácter que debe imponerse a las provocaciones, insultos y amenazas de la figura más visible del fascismo internacional y de los intereses de la oligarquía de las oligarquías. Es una suerte para América Latina que en la presente coyuntura sea ella la presidenta de México. Su sabiduría y temperamento son recursos imprescindibles en esta era de consumo irreflexivo de tecnologías y desinformación.

A causa de la injerencia estadounidense en los países de América Latina, las elites locales acumularon demasiada riqueza y poder al tiempo que las mayorías de habitantes se sumergían en la pobreza y en la ignorancia de las que emergerían dirigentes políticos corruptos y serviles, y unas masas resignadas y manipulables que sostendrían las democracias de las que luego desertarían asfixiadas por la escasez y la violencia.

Las personas migran por diferentes y variadas razones.

Hay quienes se van porque en sus países no es posible sobrellevar los días y las noches con US$2 mil 500 anuales y los hay que buscan incrementar su patrimonio u optar a un estilo de vida sin tanto estrés como el que generan los abusos de la banca, la industria y el comercio por la inexistencia de derechos ciudadanos para los consumidores y usuarios de bienes y servicios.

Como resultado de la injerencia estadounidense en los países de América Latina, las dirigencias políticas corruptas y serviles crearon mecanismos para salvaguardar las propiedades e intereses de las oligarquías locales, de tal suerte que las empresas y los capitales tienen preeminencia sobre los seres humanos y los abusos de aquéllas gozan de la protección de los sistemas judiciales.

La migración hacia los Estados Unidos, en consecuencia, es provocada por las asimetrías económicas y sociales resultante de lo descrito líneas arriba. Y es lógico que marchen hacia allá pues la propaganda que llega a las masas ignaras por medio de la radio, la prensa, el cine y la televisión las ha hecho creer que en aquel país todo es fácil y que se las recibe con los brazos abiertos como a los turistas que llegan a gastar sus dineros bien o mal habidos.

Cuando Donald Trump habla de hacer grande a Estados Unidos nuevamente no se sabe con exactitud si se refiere a la época posterior a la Guerra de Secesión que hizo célebre al republicano Abraham Lincoln o si se refiere a la grandeza que para personas como él significaron los golpes de Estado contra los gobiernos progresistas de Guatemala y Chile presididos por Jacobo Árbenz y Salvador Allende en 1954 y 1973, respectivamente.

Mientras Estados Unidos incrementaba sus operaciones encubiertas en los países latinoamericanos y caribeños, los gobernantes locales que gozaban de su simpatía y aprobación se dedicaron a saquear las arcas públicas y a subastar al mejor postor los recursos naturales con tanta vehemencia que aquellas naciones no podían atender la educación, la ciencia y la tecnología tan necesarias para el desarrollo y el progreso de los pueblos.

No es extraño entonces que la invasión cultural alienante haya tenido éxito y que hoy día el círculo inmediato de Donald Trump lo formen los dueños de las grandes tecnológicas sobre cuya responsabilidad ha recaído mantener la alienación y despersonalización de las masas no solamente en América latina y el Caribe sino en los propios Estados Unidos.

Si los gobiernos del llamado subcontinente americano no vasallos de Estados Unidos saben leer las posiciones asumidas por Sheinbaum y Petro frente a Trump, entenderán que irónicamente se presenta la oportunidad para recuperar el tiempo perdido y enfocar sus esfuerzos no solamente en la industria agroalimentaria con la que pueden retener la mano de obra que migra sino a la vez invertir sin tacañerías en la educación, la ciencia y la tecnología buscando apoyo de gobiernos generosos y honestos como China y Rusia o ciertos países de Europa del Este que muestran avances sorprendentes con los que pueden ayudarnos a salir del atraso y la mezquindad.

2 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Y lame tanto que el presidente de Guatemala no haya reaccionado de la misma forma.

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  2. Dennis Escobar2/01/2025 7:04 p.m.

    Excelente subrayar la actitud de la presidenta de México y la del presidente Petro. Es la hora de unir esfuerzos por una América libre de la opresión imperialista.

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