El error de cálculo de los terroristas

 



Por Godo de Medeiros | Imagen: Roi Lopez Rivas: @Çeyralí

Para una mejor comprensión de lo que se dice y se dirá de Venezuela como consecuencia de la victoria de Nicolás Maduro con el 51.9% de los votos tras contabilizar el Consejo Nacional Electoral (CNE) el 80% de las actas conviene recordar estas palabras del agente Ralph Walter McGehee: "La CIA no es una agencia de inteligencia, es una agencia de acción encubierta que derroca gobiernos extranjeros. Otra parte de la acción encubierta de la CIA es la desinformación y la manipulación a través de la prensa".


En diciembre de 1998, Hugo Chávez fue elegido presidente de Venezuela con el 56.2% de sufragios. Asumió en febrero de 1999 y a partir de entonces y hasta 2013, el año de su fallecimiento a causa de un cáncer aparentemente inducido con métodos sofisticados por agentes encubiertos de un país hostil, lideró uno de los procesos más intensos en América Latina que permitió el ascenso al poder de las izquierdas en Sudamérica y con ello el equilibrio político, económico y social históricamente postergado.


Chávez rescató a Venezuela de los funcionarios corruptos y apátridas y devolvió a su legítimo dueño, el pueblo, los beneficios de sus empresas y recursos naturales y energéticos. Mejoró el ingreso de la gente pobre, catapultó a la clase media y desplegó con éxito una serie de programas de vivienda, salud y educación que servirían de modelo en otros países del continente y de África, lo que incomodó sobremodo a los capitalistas de extrema derecha en Estados Unidos y Europa.


En el ocaso de su vida predijo a Nicolás Maduro como su sucesor y fue cuando aquella derecha extrema vio la oportunidad de "recuperar el terreno perdido" desplegando una serie de mecanismos extorsivos que entre 2013 y 2023 incluyeron cerca de un millar de sanciones económicas, un bloqueo comercial aún vigente, el hurto de las reservas de oro, la depreciación adrede del gas y del petróleo (el mayor rubro económico de Venezuela), el desabastecimiento de productos de primera necesidad en los supermercados y el retiro de circulación de grandes cantidades de dinero en efectivo en moneda nacional y extranjera, así como el patrocinio de grupos terroristas para llevar a cabo las llamadas guarimbas que se cobraron la vida de decenas de venezolanos y venezolanas.


A pesar del escenario devastador y de la asfixia financiera y económica, Nicolás Maduro sobrevivió y tras un enorme esfuerzo diplomático llegó a octubre de 2023 a sentarse con la oposición mercenaria y apátrida, con la que su gobierno suscribió un acuerdo para convocar a las elecciones presidenciales que se realizaron hace tres días. 


Aquí comienza lo interesante.


McGehee, quien fuera agente de la CIA durante un cuarto de siglo, decía también que la desinformación y la manipulación a través de la prensa es el resultado de muchos niveles de infiltración y de muchas formas de hacerlo: "Podría ser el contacto directo de la Agencia con el editor del periódico o el contacto de un agente de menor nivel con un periodista de menor nivel que el editor o podría ser la contratación de agentes encubiertos y colocarlos en el medio de noticias o podría ser dar información a un reportero y ganar su buena voluntad y establecer una especie de base de amistad. Con estas relaciones puedes cubrir cualquier situación social".


Apadrinada por Elon Musk, el propietario de X, la red social con mayor tráfico de contenidos políticos, la extrema derecha configuró un plan para apropiarse de los apetecidos recursos minerales y energéticos de Venezuela bajo un lema robado del original ¡Hasta la victoria, siempre! de la izquierda guevarista: ¡Hasta el final!


Y sabedores de que María Corina Machado tenía impedimento legal para participar como candidata presidencial, los responsables de la campaña "¡Hasta el final!" recomendaron al amplio grupo de financistas e ideólogos de Estados Unidos, Guatemala, Colombia y España, principalmente, que se la posicionara mediáticamente mientras barajaban nombres de un candidato que finalmente fue Edmundo González Urrutia, sindicado de participar en la masacre de un grupo de jesuitas en El Salvador y en el asesinato del Santo Monseñor Arnulfo Romero.


Paralelamente, los publicistas propusieron un plan que en el camino fue manoseado por el ala más sanguinaria de los financistas e ideólogos y ocurrió entonces que a más o menos en marzo y abril de este año se filtró sotto voce la especie de que el programa tenía ocho fases: 1) Posicionar a Machado, 2) Difundir encuestas falsas situándola como ganadora por mayoría aplastante, 3) Difundir masivamente rumores de fraude los días previos a la elección, 4) Realizar ataques cibernéticos contra el sistema de cómputo del CNE el día de la elección, 5) Implantar caos en las calles si gana Maduro, 6) Desconocer los resultados, 7) Persuadir a gobiernos no alineados para que desconozcan el triunfo de Maduro, y 8) Exigir a los gobiernos aliados el reconocimiento inmediato del candidato de la oposición.


La estrategia, hay que admitirlo, ha tenido éxito en lo que respecta a los primeros tres puntos (que dependían de la efectividad del punto 4), pues para cualquier persona desprevenida o políticamente ignara, "suena lógico" pensar en un fraude, debido al atraso del CNE en dar a conocer los resultados (casi a la media noche, hora de Guatemala), pero, con o sin datos oficiales, varios medios de comunicación en América Latina y Europa daban cuenta anticipadamente del "triunfo arrollador de la oposición", puesto que, obviamente, sus propagandistas les habían filtrado gentilmente "los resultados", lo que da sentido a lo dicho por el agente de la CIA.


No obstante, la oposición hizo mal sus cálculos.


Aunque Elon Musk haya programado el algoritmo de X para potenciar los contenidos de la extrema derecha y reducir al mínimo las voces disidentes, nadie puede negar que el chavismo y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) tiene un fuerte arraigo en la población venezolana. Veamos rápidamente sus números en elecciones anteriores: año 2006: 7.309.080 votos; año 2012: 8.191.132 votos; año 2013: 7.587.579; año 2018: 6.245.862 votos.


Y en estos comicios de 2024, cuando se conoce el escrutinio del 80% de las actas, Nicolás Maduro suma 5.150.092 votos, un resultado más que normal tomando en cuenta la trayectoria de lealtad de sus electores que oscila entre los ocho y los seis millones. 


Es cierto que Edmundo González suma más de cuatro millones de votos endosados por la feligresía de María Corina Machado, gracias también a Elon Musk, quien logró imponer una neurosis colectiva que devino en terror psicológico en Venezuela, pero, con todo, sus ínfulas triunfalistas y su narrativa del fraude quedan en ridículo frente al sentido común de quienes sabemos que jamás se debe hacer de menos las capacidades del oponente ni mucho menos prestarse al juego de participar en un proceso si "sabemos de antemano" que "habrá fraude".

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente