Eurocopa 2024: Fascismo y futbol

 


Por Godo de Medeiros | Imagen: Montse Cabello

Cuando el extremo francés Kylian Mbappé habló con la prensa el domingo pasado antes del debut de su selección en la Eurocopa 2024 que tiene lugar en Alemania, nadie esperaba que la estrella recién contratada por el Real Madrid desatara un tornado de cometarios por su posición contraria a los extremistas de derecha que obtuvieron mayoría en las votaciones europeas y que amenazan con repetir en las parlamentarias locales convocadas anticipadamente por el presidente Emmanuel Macron.


Mbappé dijo que deseaba sentirse orgulloso de portar la camisola de la selección francesa el próximo 7 de julio (el día de los comicios), asegurando enseguida que no "tengo ganas de representar a un país que no se corresponde a mis valores, que no se corresponde a nuestros valores", lo cual fue secundado por su compañero Marcus Thuram, quien añadió carbón al fuego: "como ciudadanos tenemos que luchar para que no gane el RN", el partido de extrema derecha liderado por Marine Le Pen.


Nos llamó la atención que mientras centenares (o tal vez millares) de deportistas en Europa suscribían el posicionamiento de quien es considerado en la actualidad como el mejor delantero del mundo, el portero de la selección de España, Unai Simón, compareció también ante los medios de comunicación apelando a la falacia según la cual el deporte no debe de mezclarse con la política.


Para comenzar, el futbol de elite dejó de ser un deporte hace varias décadas para convertirse en un lucrativo negocio administrado por carteles de ejecutivos y políticos sin escrúpulos que sirven a los intereses de grandes empresas multinacionales y transnacionales, entre las que se hallan ciertas corporaciones mediáticas.


La propia Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) se ha convertido en una multinacional con injerencia en los asuntos políticos de los países afiliados. Para nadie es un secreto que tanto la FIFA como el Comité Olímpico Internacional (COI) actuaron políticamente bloqueando la participación de Rusia en las eliminatorias europeas y olímpicas, favoreciendo a Ucrania, país impelido por Estados Unidos y demás miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a hacer la guerra a los rusos.


A la intocable FIFA, la rectora del futbol, le preocupan las víctimas de Ucrania, pero no las de Palestina. Y en lugar de vetar a Israel por los crímenes de lesa humanidad y el exterminio de los habitantes de la Franja de Gaza ha hecho lo posible por censurar en los estadios cualquier indicio de apoyo a la causa palestina en momentos en que la administración de Benjamin Netanyahu lleva a cabo el mayor genocidio de este siglo, según palabras del rector de la Universidad de Glasgow, Dr. Ghassan Abu-Sittah.


Por de pronto, un reconocido fanático del Real Madrid de extrema derecha, Eduardo García Serrano, se ha encargado de responder a Mbappé con un arsenal de sandeces con el que se pasa llevando entre las patas al propio presidente madridista, Florentino Pérez, quien dicho sea de paso, recibió de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, una rebaja de impuestos a los grandes inversionistas extranjeros que decidan mudarse a la capital española (la llamada Ley Mbappé).


"No le hacías ninguna falta al (Real) Madrid. Has decidido venir para cumplir uno de los sueños húmedos de Florentino y de algún que otro madridista despistado. Yo me cago en tus muertos y estoy deseando que fracases en el Madrid para que el negocio no le salga bien a Florentino para cuando tenga que venderte te tenga que vender como chatarra", le ha respondido el falangista a la estrella por la que el club blanco habrá de desembolsar una cantidad cercana a los US$375 millones.    

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