Texto: Godo de Medeiros | Imagen WildPress: RRSS
Parece un contrasentido, pero las guerras están reguladas por el derecho internacional desde 1864 y se supone que a partir de 1945, con el final de la II Guerra Mundial, se crearon otros mecanismos para evitar dolor y sufrimiento a las personas vulnerables, de tal suerte que también constituyen crímenes de guerra los ataques a infraestructuras no consideradas objetivos militares legítimos.
No obstante, en lo que va de la III Guerra Mundial, desatada por Estados Unidos e Israel contra Palestina, Libia, Líbano, Siria, Irak, Yemen, Rusia y ahora Irán, el derecho internacional humanitario ha sido absolutamente irrespetado por los dos países que la iniciaron como una suerte de calentamiento muscular antes de atacar al objetivo final: China.
En las últimas tres décadas, Estados Unidos e Israel han invertido billones de dólares en la creación de armamento sofisticado en combinación con herramientas de Inteligencia Artificial (IA) que han causado alarma mundial por la amenaza que representa para la sobrevivencia de los seres vivos en el planeta, según se desprende de publicaciones de estudiosos de temas militares y de inteligencia consultadas en la red social X.
A partir de 2014, cuando Estados Unidos interviene en Ucrania para preparar el terreno y atacar a Rusia, el derecho internacional humanitario empieza a ser violentado unilateralmente por la potencia norteamericana con la complicidad de las grandes corporaciones mediáticas y las gigantes tecnológicas.
LAS PRIMERAS VÍCTIMAS
El recrudecimiento de las acciones belicistas en contra Rusia a partir del ascenso al poder en Ucrania de Volodimir Selenski en 2019 colocaron a las audiencias de la gran prensa mundial como las primeras víctimas de la III Guerra Mundial al imponerles un relato invertido: Rusia está invadiendo Ucrania. La manipulación hizo que millones de personas en el mundo olvidaran que Estados Unidos violó de manera flagrante el compromiso de no acercar tropas de la OTAN a las fronteras con Rusia y que la potencia euroasiática no hacía más que defenderse de una agresión contra su soberanía.
En nuestra opinión, Estados Unidos tenía previsto matar dos pájaros de un tiro: desestabilizar Europa para debilitarla política y económicamente al tiempo que llevaba a Rusia a la ruina a través de sanciones económicas y el congelamiento de miles de millones de dólares de sus activos, buscando su desgaste militar y moral mediante un asedio y ataque sin tregua.
Mientras Rusia se veía obligada a invertir grandes cantidades de su presupuesto para enfrentar los ataques de la OTAN, en 2020, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán que incluyó infiltraciones en sus unidades militares y de inteligencia por parte de la CIA y el Mossad hasta lograr el asesinato de decenas de los más calificados mandos militares y científicos que tenían bajo su cargo el programa de energía nuclear con fines expresamente pacíficos, según lo había sostenido en repetidas ocasiones el martirizado líder espiritual Alí Jameneí.
De nuevo las audiencias fueron estafadas con la narrativa según la cual Irán es patrocinador del terrorismo y está fabricando la bomba atómica.
En octubre de 2023 ocurrió una matanza en una comunidad palestina ocupada por Israel que desencadenó un bombardeo indiscriminado en la Franja de Gaza que redujo a escombros el 90 % de la infraestructura y ha dejado no menos de 75,000 palestinos masacrados, un tercio de los cuales eran niños y niñas, en un genocidio que expertos israelíes han calificado de monstruoso. No obstante, las corporaciones mediáticas de Estados Unidos y Europa siguen refiriéndose a las víctimas de la guerra entre Israel y Palestina, cuando en realidad se trata de la agresión de un ejército sofisticado contra una población desarmada e indefensa.
¿EL FIN DEL DERECHO INTERNACIONAL?
Si bien los ataques contra Rusia por parte de Estados Unidos y la OTAN desde Ucrania constituyen una clara violación al derecho internacional, la limpieza étnica llevada a cabo por Israel en la Franja de Gaza y Cisjordania hacen que nos cuestionemos sobre si existe todavía o no el derecho internacional.
¡Por supuesto que el derecho internacional existe! Pero ocurre que Estados Unidos e Israel no quieren cumplir algo que aceptaron como miembros de la ONU. El caso de Israel resulta en una gran paradoja, pues su existencia se debe precisamente a una resolución de la ONU que cobró vigencia en 1948.
LA ÉTICA SEGÚN LOS PROTAGONISTAS
Mientras la humanidad está pagando las facturas del festín que se están dando Donald Trump y Benjamín Netanyahu, la guerra que iniciaron contra Irán el 28 de febrero pasado ha desvelado por ahora dos puntos de vista diametralmente opuestos sobre la ética.
Por un lado, vemos el esfuerzo encomiable de algunos medios de comunicación independientes y de analistas honestos por llamar las cosas por su nombre, mientras que los grandes medios de comunicación y las plataformas digitales como X y Facebook se han retratado como engranajes de la maquinaria de guerra que dirigen Netanyahu y Trump.
Al ocultar información o sesgarla, recurriendo a fuentes que simpatizan de alguna manera con el bando opresor, los medios y las redes sociales se vuelven cómplices de la barbarie.
Por otro lado, estamos viendo que entre las partes en conflicto (Irán vs Israel, Estados Unidos, algunos países de la OTAN y ciertas monarquías árabes) hay claras diferencias relativas a la ética.
Y es que a partir de que Estados Unidos atacó a Irán traicionando una mesa de conversaciones en curso entre ambos, la nación persa ha ejercido su derecho de defensa a raíz de los bombardeos a una escuela con 168 niñas y 14 profesores dentro y a la residencia del líder espiritual Ali Jameneí y su familia.
Para vengar la muerte de aquellas víctimas, Irán ha lanzado misiles contra instalaciones militares en tanto que Israel y Estados Unidos continuaron bombardeando población civil, así como hospitales, escuelas, plantas de suministro eléctrico, fábricas de alimentos, desalinizadoras de agua para consumo humano, refinerías, pozos petroleros y dispendios de gas. Es decir, sus ataques se enmarcarían dentro de las típicas acciones de terrorismo puro.
Y mientras la coalición liderada por Trump y Netanyahu ha matado civiles y a centenares de altos mandos militares y de inteligencia iraníes, la nación musulmana se concentra en destruir las armas y municiones de sus enemigos, según información monitoreada especialmente en la plataforma digital X, en donde circula escasa información de los daños que ha sufrido Israel y abundantes datos sobre la devastación en Teherán.
Un rasgo característico que no puede eludirse es la abundancia de contenidos manipulados con IA y el hecho lamentable de que en algunos horarios pareciera como si las plataformas digitales ponderaran adrede los contendidos de voces extremistas que confunden a los usuarios o exacerban el odio sin moderación alguna.

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